Nuestra Historia
Dos mujeres, un jardín
y muchas casualidades
Todo empezó, como las mejores cosas, sin ningún plan.
Una cocina, un jardín y una obsesión
La Titi tenía una necesidad medio obsesiva: crear cosméticos sanos y de verdad, con lo que tenía a mano en su cocina y su jardín. Nada de fórmulas bajadas de un catálogo genérico. Solo ingredientes reales, intuición y muchas ganas de hacer las cosas bien.
De Chile a Grasse y al mundo
Y funcionó. Tan bien que esas primeras líneas le abrieron a la Titi las puertas de Grasse, Francia, la meca mundial de la perfumería, donde perfeccionó ese talento que ya traía de fábrica. De ahí en más, DelaSavia empezó a codearse en ligas mayores: Cosmoprof Hong Kong, Las Vegas y Bologna. La marca chilena, hecha con frutos de acá, mostrándose en las vitrinas más importantes del mundo.
La siesta de Puertecillo
Y entonces llegó la pandemia (sí, esa palabra que todos tenemos prohibida en casa). La Titi se fue a vivir a Puertecillo y DelaSavia se quedó dormida. Pero la persona que iba a despertarla ya estaba ahí, sin saberlo del todo.
Llega la Caro (y aquí va lo mejor)
Dominga, la hija de la Caro, empezó a llegar a la casa con productos DelaSavia, y la Caro se enamoró a primera vista. Y aquí va lo mejor: la Titi era la polola del ex de la Caro. Sí, así como suena. La Caro sabía perfectamente quién era la Titi, y eso no le impidió transformarse en una de sus mejores clientas. Compraba, repetía, regalaba. Puro amor por el producto, sin dramas de por medio.
Cuando finalmente se conocieron en persona, ya con esa relación terminada hace rato, fue match perfecto. Quedó claro que compartían gustos parecidos (jajaja) y, sobre todo, una buena onda que se transformó en amistad real. Desde ese cariño, y no desde ningún plan de negocios perfecto, nació la sociedad que hoy es DelaSavia.
Sí pudieron
La Caro, periodista de profesión, después dedicada a la ropa y luego a la construcción (o sea, cero relación con la cosmética), llegó con esas ganas eternas de emprender que no se quitan con ningún cambio de rubro, y con el amor genuino por la marca que ya traía de antes. Juntas despertaron a DelaSavia de su siesta.
Ha sido un camino de mucho aprendizaje, de aprender a trabajar juntas, de errores y de reinventarse. Pero también la prueba de que con confianza y alegría, se puede. La Caro y la Titi sí pudieron. Y lo siguen demostrando todos los días.
Una marca con alma
Nos preocupa el planeta tanto como el autocuidado de las personas. Cuando abres una de nuestras botellas, no hueles "producto": hueles el bosque, sientes la playa, vives naturaleza pura.
No vendemos cosmética: transformamos la rutina diaria en un viaje sensorial que cuida la piel, el pelo y el alma.
Irrepetibles, creadas nota por nota por la propia Titi.
Con frutos frescos de la Patagonia directo en los productos, desde 2012.
Reduciendo la huella de la marca cada vez más, envase a envase.
Línea capilar completa y compotas corporales que resuelven problemas desde el primer uso.
Dile adiós a la caída, a la deshidratación, al pelo que no crece...
y a la mala onda con tu ex. De esa sí que sabemos harto 😉
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